LAS CASAS DE MI BARRIO
En el barrio donde vivo
las casas son bajitas,
tienen muchas ventanas
por donde miran las viejitas.
Se sientan
en la vereda
y tiran del
pan las miguitas
para que
vengan, contentas,
a comer las
palomitas.
Cuando
llueve mucho,
se hacen
tortas fritas,
con un
tazón de té con leche
las comemos
calentitas.
1°C TT EP N°41
LOS
AMIGOS
Había una vez un perro, un conejo y una tortuga que querían
viajar.
La idea no era hacerlo en tren, ni en colectivo, tampoco en taxi y menos en subte. Entonces, la tortuga, sin dudarlo propuso: -si juntamos soga, un canasto, telas y pinturas, podemos armar un globo y viajar en él. Para poder tocar las nubes, sentir el calor del sol, iluminarse de noche con la luz de las estrellas, mirar los variados colores del arco iris, observar desde lo alto las casas, las plazas, las escuelas, los negocios…A todos les gustó la idea, entonces manos a la obra, en poco tiempo el globo estaba listo y el viaje comenzó.
Pero al conejo la altura le daba miedo, el muy miedoso no quería subir al globo, hasta que lo convencieron y todos estaban arriba, disfrutando de ver las hermosas playas, las puntas de las montañas, la nieve, la lluvia, de sentir el viento y de darse cuenta la belleza de la naturaleza.
El viaje llegó a su fin. Al tocar tierra el perro, el conejo y la tortuga prometieron guardar ese viaje en el fondo del corazón y avisarles a sus amigos y familiares que se animen a viajar en globo, ya que es una experiencia fabulosa.
La idea no era hacerlo en tren, ni en colectivo, tampoco en taxi y menos en subte. Entonces, la tortuga, sin dudarlo propuso: -si juntamos soga, un canasto, telas y pinturas, podemos armar un globo y viajar en él. Para poder tocar las nubes, sentir el calor del sol, iluminarse de noche con la luz de las estrellas, mirar los variados colores del arco iris, observar desde lo alto las casas, las plazas, las escuelas, los negocios…A todos les gustó la idea, entonces manos a la obra, en poco tiempo el globo estaba listo y el viaje comenzó.
Pero al conejo la altura le daba miedo, el muy miedoso no quería subir al globo, hasta que lo convencieron y todos estaban arriba, disfrutando de ver las hermosas playas, las puntas de las montañas, la nieve, la lluvia, de sentir el viento y de darse cuenta la belleza de la naturaleza.
El viaje llegó a su fin. Al tocar tierra el perro, el conejo y la tortuga prometieron guardar ese viaje en el fondo del corazón y avisarles a sus amigos y familiares que se animen a viajar en globo, ya que es una experiencia fabulosa.
2°A TM EP N°41
ESPEJO DE SESENTA AÑOS
Una vez me mudé a
Francia, a mi otra casa en París. Un día a las 5 am, cuando me fui a trabajar
llegó un señor que estaba pasando de casa en casa, vendiendo espejos, pero
nadie le compraba. Entonces, por culpa le compré uno y lo dejé en mi casa, y me
fui. Cuando volví, colgué el espejo en mi baño y cuando me fui a cepillar los
dientes vi a mi yo en 60 años, ¡me quise morir!
Después de eso
pregunté qué iba a pasar con mi papá y mi mamá, y me dijo que mi papá iba a
fallecer por un paro cardíaco, y mi mamá de cáncer. Yo salí corriendo muy
asustada y desesperada llamando por teléfono a mis padres pidiéndoles perdón
por todos los errores que había cometido con ellos. Y cuando fui al baño a
hablar con mi yo viejo, el espejo había desaparecido…
Reinoso,
Iara. 5°B TT EP N° 41
